Honduras
.Parecía que la Selección Nacional había vuelto a clasificar a Sudáfrica 2010... Decenas de capitalinos salieron esta noche en caravana por los principales bulevares de Tegucigalpa, pero esta vez la fiesta no era en honor al deporte rey.
Fue el espíritu cívico el que se apoderó de lleno de los habitantes de la capital hondureña a pocas horas de los octavos comicios generales desde 1982. +Video: Datos estadísticos de las elecciones
Ni las bajas temperaturas, ni la ley seca, ni el cierre de fronteras con El Salvador y Nicaragua, ni los rumores mal intencionados ni la sombra del terrorismo pudieron con el fervor patrio de los habitantes de la ciudad donde se respira la política como aire.
La sombra de la crisis política se disipa a medida que el reloj nos acerca a las elecciones del domingo 29.
A partir de las 7:00 de la mañana, 4.6 millones de hondureños tendrán la oportunidad histórica de validar con su voto un proceso democrático que ha sido impulsado contra viento y marea bajo la mirada atenta, y a veces desdeñosa, del resto de países.
La consigna es devolver la paz y el orden constitucional a Honduras.
Con ese espíritu, carros llenos de votantes, banderas y fervor patrio recorrieron el bulevar Morazán y Suyapa de Tegucigalpa, en un acto inusitado de hermandad política que reunió a hondureños de diferentes denominaciones políticas.
Durante varios y hermosos minutos, los hondureños fueron uno solo, aspirando el aire fresco de esta noche y el alivio de ver conjuradas todas las amenazas de la denominada resistencia al proceso democrático del que resultará el próximo gobierno para el período 2010-2014.
Pero no todo era fiesta en la ciudad capital. En un punto de su geografía, un ex presidente solo y sin sombrero aparentemente ya está pensando en el exilio. "Que le vaya bien, pues", dicen los menos rencorosos, quienes solo esperan el retorno de la paz a Honduras.
Los países amigos poco a poco le dan la razón a un pueblo que rechazó durante cinco meses de tensión la restitución de Manuel Zelaya y la injerencia política detrás de sus amigos pseudo comunistas, como dijo recientemente el presidente en retiro Roberto Micheletti.
Las elecciones legitiman un nuevo gobierno, opinó este fin de semana la Iglesia Católica. "La última palabra la tiene el pueblo", reconoció el embajador estadounidense Hugo Llorens.
Con esta visión, la de un río turbulento cuyas aguas finalmente vuelven a su cauce, los hondureños se preparan para unas elecciones históricas, por la cantidad de observadores, por la cobertura de los medios internacionales, pero sobre todo porque representarán la voluntad de un pueblo que votó desde el pasado 28 de junio por su soberanía. +Especial Elecciones 2009
