Honduras
.El diálogo iniciado esta semana entre el gobierno transitorio de Roberto Micheletti y el grupo del depuesto gobernante Manuel Zelaya Rosales se ha "distorsionado" y en las condiciones en que se están fijando posiciones "está destinado a fracasar".
Al menos esta es la opinión del analista Raúl Pineda Alvarado, quien considera que este diálogo bautizado con el nombre de Guaymuras "se ha convertido en una conversación entre tres partes y ya dejó de ser bilateral".
Pineda advierte esa división por cuanto las partes zelayistas han evidenciado que contrastan en sus propósitos; por un lado un grupo coordinado por el ex secretario de Gobernación, Víctor Meza, negocia la restitución del ex presidente Zelaya conforme lo estipula el Acuerdo de San José.
En tanto, el denominado grupo de la resistencia, representado por Juan Barahona, dirigente del Bloque Popular, contrariando el citado Acuerdo de San José, pugna por una Asamblea Nacional Constituyente.
Este grupo fija su posición a favor de la Constituyente sin decir cómo, por qué y con qué finalidad.
Por otro lado, una Asamblea Nacional Constituyente ya no tiene asidero legal en Honduras debido a que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ha emitido una sentencia que descarta totalmente la posibilidad que en el mediano plazo se instale un órgano de esta naturaleza por inconstitucional.
Peligro
Considerando estas apreciaciones de los grupos en contienda, Pineda Alvarado estima que el diálogo corre un "grave riesgo" porque ya no es bilateral sino que se ha convertido en un debate tripartito, donde habrá que conciliar la posición del gobierno de Micheletti y un importante sector de la sociedad hondureña con la posición del depuesto presidente Zelaya y un movimiento que originalmente se consideró homogéneo y coincidente en sus propuestas, pero que hoy no puede ponerse de acuerdo ni siquiera en quién firmaría el documento que surja producto de un eventual arreglo para resolver la crisis política.
El analista Pineda Alvarado comentó que poco puede esperar el pueblo hondureño de estas conversaciones en virtud de la división existente, en la que el grupo zelayista de la resistencia "se ha convertido en una especie de nubarrón que aleja las posibilidades reales de un acuerdo, en tanto que ahora hay tres visiones del problema".
El analista sostiene que a todo lo anterior hay que admitir la habilidad de negociación que tiene el presidente Micheletti, por cuanto fue quien propuso que ingresara al diálogo una representación de la denominada resistencia, lo que provocó una franca división en el grupo zelayista.
Ilustró que Zelaya representa sus intereses personales y la de un reducido grupo, mientras que la resistencia representa la visión de una izquierda ortodoxa y poco culta.
En ese sentido, Pineda Alvarado manifiesta que si el diálogo no funciona, la responsabilidad corresponderá en parte al expresidente Zelaya que ahora, en el peor momento, ha dado un ultimátum de que si no es restituido a más tardar el 15 de octubre, volverá de nuevo la incertidumbre en el país.
