Honduras
.En el lugar más resguardado de la ciudad, militares, policías, vecinos y la población en general permanecen al pendiente de lo que sucede.
Se trata de la Embajada de Brasil en esta capital, el sitio que Manuel Zelaya viene utilizando como fortín político desde hace más de una semana, tras su ingreso clandestino al país. Su mensaje ha sido para que sus seguidores se mantengan en resistencia.
Pero al interno de esta sede diplomática unas 60 personas tienen que lidiar no solo con los millones de ojos de la comunidad nacional e internacional que los ven. El hacinamiento en el que se encuentran, el estrés, algunos leves quebrantos de salud y hasta el agotamiento comienzan a ser parte de sus nuevos enemigos.
Las medidas de seguridad son extremas. Para ingresar al recinto se debe tener un permiso especial extendido por las máximas autoridades de la Secretaría de Seguridad y no es a cualquier persona a quien se le extiende.
Alberto Stella, coordinador de ONU-Sida en Honduras, es una de las personas que ha logrado entrar al edificio que ocupa la embajada de Brasil. Como médico aseguró que se han detectado cuadros irritativos en las vías respiratorias de al menos 30 personas que acompañan al ex presidente Zelaya Rosales. "Otro de los problemas que nos preocupan es la situación sanitaria debido a que hay insuficiencia enorme de servicios sanitarios para el gran número de personas. Además de eso, muchos de ellos están durmiendo en el piso y obviamente no son las condiciones adecuadas, por la baja en las temperaturas, y eso podría crear situaciones que favorezcan la transmisión del virus de la influenza A H1N1", comentó Stella.
Ingresan alimentos
Tres veces cada día ingresan dos vehículos cargados de alimentos con los que se abastece a los ocupantes de la embajada.
Casi todos los seguidores del ex mandatario se encuentran estresados, por lo que han creado algunas condiciones para hacer ejercicio y con ello evitar que se presenten mayores problemas de salud o que se agudicen los que ya existen.
Varias mujeres del grupo Visitación Padilla llegaron a protestar cerca de la embajada de Brasil, pero fueron alertadas por la Policía de que no podían estar en el lugar y se retiraron.
Zelaya llama a protestar
En una de las acostumbradas declaraciones a medios internacionales, Zelaya volvió a utilizar la sede diplomática carioca para llamar a los miembros de la resistencia a protestar contra el cierre de medios de difusión. "Llamo a la resistencia a la calle para que exija que se devuelva (las frecuencias) a los medios clausurados" para que puedan volver al aire, dijo Zelaya dentro de la embajada brasileña, donde permanece refugiado desde su regreso a Honduras hace más de una semana. Los medios fueron clausurados mediante un decreto ejecutivo que también dictó otras medidas de restricción a las libertades en el país. "Sin medios de oposición, el gobierno no puede realizar las elecciones", manifestó Zelaya Rosales.
* Desacuerdo: Manuel Zelaya consideró "desafortunada" la posición del representante alterno de Estados Unidos ante la OEA, Lewis Amselem, quien calificó su regreso al país como "idiota e irresponsable".
Congreso brasileño: Embajada es comité político
Brasil y Estados Unidos consideran que ya es hora de proponer una solución a la crisis de Honduras, que comienza a repercutir en las políticas internas de sus respectivos países. Desde Brasil el presidente del Congreso y aliado de Lula da Silva, José Sarney, criticó a Manuel Zelaya y dijo que la sede diplomática no puede ser usada para tratar asuntos internos de otro país.
Sarney, uno de los principales aliados del presidente brasileño, Lula da Silva, aseguró en declaraciones citadas por la estatal Agencia Brasil que Zelaya y sus seguidores convirtieron la embajada del país en un "comité político". "Ese abuso no es bueno ni para Zelaya ni para Brasil. La embajada brasileña tiene que celar por las leyes que regulan el asilo y no meterse en asuntos internos de otros países", afirmó Sarney.
