Honduras
.El perímetro que da acceso a la embajada de Brasil, donde se refugia el ex presidente Manuel Zelaya, es controlado por unos 300 policías y militares.
Con un "madrugón", las autoridades despejaron la zona, aunque se desató una batalla campal que terminó con el saqueo y vandalismo en negocios inmediatos a la sede diplomática situada en la colonia Palmira.
De acuerdo a las denuncias de los vecinos, desde horas de la tarde del lunes, unos 13 individuos simpatizantes de Zelaya se introdujeron en una casa, contiguo a la embajada, y procedieron a destruir la sala y el comedor y amenazaron con violar a las trabajadoras domésticas.
Mientras esto ocurría en esa residencia, afuera los seguidores de Zelaya botaban un muro para abastecerse de pedazos de concreto con los cuales enfrentarían a las fuerzas del orden. Al entrar la noche, unos dos mil manifestantes decidieron pernoctar en los alrededores de la misión extranjera y cerraron varias calles, aislando a los vecinos. Por la noche, mientras unos armaban fogatas sobre el pavimento y sacaban cervezas y ron para celebrar, otros arrancaban los adoquines de las aceras para usarlos en caso de un ataque policial. A las 10:00 de la noche, en el interior de la embajada también se celebraba.
Provocación
A las 11:30 de la noche, los seguidores de Zelaya, dirigidos por gente ya en estado de ebriedad, detuvieron una patrulla policial a la altura del edificio de la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) y la quemaron.
El comisario Orlin Cerrato informó que en ese mismo hecho le arrebataron una pistola a uno de los agentes policiales. Tras este acto, aparentemente todo quedó en calma. Sintiéndose dueños de las calles comenzaron a saquear negocios, destruir vehículos y a manchar las paredes.
Madrugón.
Mientras realizaban el vandalismo, miembros de la policía hacían reconocimientos y evaluaban el campo de acción. La policía tenía que enfrentar a unos 2,000 manifestantes.
A las 3:30 de la mañana, 2,000 policías y militares cercaron el perímetro, dejando libre la salida norte, que da acceso a la embajada, para que los seguidores de zelaya pudieran correr. Poco a poco, con apoyo satelital internacional, las fuerzas del orden avanzaron sobre una turba adormitada y embriagada que por momentos oponía resistencia a punta de piedras.
A las cinco de la mañana, el avance policial y militar fue contundente; "usando gas del bueno", del recomendado por el presidente venezolano Hugo Chávez, las autoridades obligaron a los manifestantes a correr. Unos 90 se refugiaron en la embajada y ahí permanecen acompañando a su líder. Un escuadrón de agentes tuvo que ingresar a la vivienda de la señora Yanín Padilla, ubicada a la par de la sede brasileña, para detener a 13 seguidores de Zelaya que la habían asaltado. Al ver la presencia policial, nueve saltaron el muro y se refugiaron en la sede diplomática, mientras que otros cuatro fueron capturados.
"Fue un ataque envolvente con gas lacrimógeno y equipo antidisturbios. Un 15 por ciento de los manifestantes estaban ebrios", relató un oficial que participó en el desalojo. En el operativo, la policía reportó cuatro agentes golpeados, mientras que en las filas zelayistas hablaban de una decena de heridos.
Tras el escape, los manifestantes dejaron atrás las huellas de sus acciones, unos 16 vehículos dañados, media docena de negocios destruidos y saqueados y las calles completamente llenas de basura, pedazos de palos y rocas con las cuales habían montado sus barricadas. Por la tarde, unas 87 personas abandonaron la sede diplomática bajo la garantía de la policía y de los fiscales de los Derechos Humanos.
* Cronología:
11:30 pm, lunes: manifestantes queman una patrulla policial y se roban una pistola.
3:30 am: policías y militares empiezan desalojo de seguidores de Zelaya.
6:30 am: las fuerzas policiales han recuperado el orden en la zona.
Zelaya incita a la insurrección
En su segundo día de permanencia en el país, el ex presidente Manuel Zelaya volvió a fustigar contra el gobierno de Roberto Micheletti y contra las "élites" del país.
"Los golpistas han mostrado sus garras", declaró a medios locales e internacionales.
Al mismo tiempo consideró desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa que en el país hay "élites" a las que calificó de "temerarias", y que son las que "están gobernando Honduras".
El ex mandatario dialogó el lunes pasado con algunos policías y militares "para buscar una salida a la crisis", según dijo a la AFP.
Zelaya afirmó que Micheletti impuso el toque de queda y cerró los aeropuertos para "aislar más a Honduras" con el fin de impedir la llegada de misiones internacionales en busca de una salida.
A renglón seguido apuntó que: "Yo he venido a dialogar en forma personal y a cambio he recibido balazos". El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, pidió al gobierno de Micheletti aceptar una solución "negociada y democrática" que permita el regreso de Zelaya al poder de una forma pacífica para evitar que corra sangre.
Zelaya expresó que "siento la situación de los golpistas hasta por su propia descendencia... La soberanía corresponde al pueblo y la ciudadanía no debe obediencia a un gobierno usurpador... ya demostré que ellos son vulnerables".
Ya el día en que vino sigilosamente y se refugió en la embajada de Brasil, Manuel Zelaya en un discurso ante sus partidarios proclamó: "patria, restitución o muerte".
Pese a eso, la Cancillería aclaró que no allanará la embajada para capturar a Zelaya, sobre quien pesan varios delitos por los que debe responder.
