Honduras
.Las principales ciudades del departamento de El Paraíso se produjeron amagos de violencia ayer entre los soldados de la 110 brigada de infantería y decenas de liberales que se disponían a depositar sus votos en las cajas de la llamada consulta popular impulsada por el presidente José Manuel Zelaya.
En Danlí la votación se inició a las siete de la mañana en varios lugares de la ciudad, pero la mayor afluencia se registraba en varias urnas del parque Centenario de la ciudad.
Alrededor de las nueve de la mañana se presentaron las fiscales del Ministerio Público, María Antonia Guillén y Miriam Zavala, quienes se disponían a incautar las cajas y las boletas para la consulta, pero los votantes y los organizadores de la jornada se opusieron a la requisa.
Los ánimos se caldearon y, por momentos, hubo amagos de violencia entre los militares y los activistas.
Alrededor del mediodía los organizadores y votantes se retiraron del Parque Centenario de Danlí y se llevaron con ellos las cajas y las boletas.
Mientras tanto, en la ciudad de El Paraíso, el alcalde Carlos Ovidio Segura y su hermano Mario Edgardo, diputado liberal al Congreso Nacional, encabezaron un movimiento que ellos llamaron de resistencia política en apoyo al depuesto presidente.
Incertidumbre
Faltaba la electricidad, la telefonía de Hondutel fue cortada y todas las señales de radio y televisión salieron del aire, así que había en El Paraíso una gran confusión e incertidumbre.
Alrededor de las ocho de la mañana dos fiscales del Ministerio Público y unos militares que llegaron en un comando, se llevaron las urnas y las papeletas que ya habían sido llenadas.
Tanto en la Casa de la Cultura como en otros centros de votación de la ciudad de El Paraíso, hubo empellones y gritos entre militares y mujeres que se abrazaban a las cajas y trataban de impedir que los uniformados se las llevaran.
En algunos momentos, se temió que se diera en la ciudad de El Paraíso un enfrentamiento grave, pues muchos activistas estaban animosos contra los militares, sin embargo, se llamó a la calma.
Alrededor de las dos de la tarde, poco a poco, se había reestablecido la electricidad, la telefonía de Hondutel y las señales de radio y televisión, mientras que en las calles había un tensa calma, los supermercados que aún permanecían abiertos estaban colmados y la circulación de automotores prácticamente había desaparecido en calles y carreteras.
* VOTACIONES. En la ciudad de Danlí, decenas de personas acudieron a los centros de votación en horas de la mañana.
CAOS. Ante la presencia de militares y fiscales del MP que llegaron a decomisar el material, la votación fue suspendida
CALMA. Los ánimos de los votantes volvieron a la calma, después que líderes de el El Paraíso llamaran a la reflexión.
