Honduras
.Su época favorita sin duda alguna es la Navidad. Esta temporada le recuerda cuánto debe agradecerle al Creador del Universo por estar con vida.
Se trata de German Olivera (48), un olanchano que cada día se esmera en demostrar el coraje del que está hecho.
él es un ejemplo de superación pues, a pesar de haber perdido sus dos brazos en un accidente, ha sabido ser agradecido con la vida.
German trabaja en su pequeño taller de electrónica de 8:00 de la mañana a 7:00 de la noche, en su residencia ubicada en el barrio Belén de su natal Juticalpa.
Su oficio es la electrónica, repara televisoras, equipos de sonido, radios, grabadoras y todo lo que es la línea de electrodomésticos. Se trata de una actividad que viene realizando desde hace 30 años.
Nació en Juticalpa 48 años atrás. Su padre, ya fallecido, era el veterano periodista Rafael Cano, pionero del radioperiodismo olanchano. Debido a la difícil situación económica de sus padres, Olivera Padilla no pudo continuar sus estudios secundarios, pues era tiempos críticos para mayoría de los jóvenes.
Un día triste
El día más crítico en su vida fue un 18 de noviembre de 1990, cuando perdió sus dos manos en un accidente en el sector de El Porvenir, Francisco Morazán.
"Prácticamente fue haciendo una travesura cuando me subí a un poste del alumbrado público a tratar de ver la falla, por qué no había energía eléctrica, con tan mala suerte que regresó la luz cuando estaba arriba y me fulminó".
A German lo trasladaron al hospital Escuela en Tegucigalpa, donde estuvo casi un año internado. Ese centro asistencial se convirtió prácticamente en su casa. Olivera confiesa que la fuerza, la valentía, la energía y ese gran dinamismo los lleva en el interior de su cuerpo, lo que le permite actuar y no ser víctima de ningún complejo que pueda aminorar su ímpetu de lucha.
"Todos podemos, a veces la limitante la tenemos en la mente, Dios nos alimenta y nos da todo, el camino está despejado", sentencia con todo el optimismo. Temporadas como la navideña nos permiten agradecerle al Altísimo las oportunidades que nos da la vida, a pesar de todas las dificultades", dice.
"Además, el otro paso difícil fue enfrentarme a mi nueva realidad, porque tenía que luchar ya sin contar con mis dos manos, lo que constituyó un impacto interno muy difícil de asimilar. Gracias a Dios, mi esposa que es muy buena, yo diaria una total maravilla, y mis hijas, porque siempre me han acompañado, hemos logrado sobrevivir en paz y armonía", aseguró.
"En mi caso personal, mis acciones no empiezan ni terminan en este local donde tengo instalado mi pequeño taller de electrónica, escribo, navego en la internet, manejo mi vehículo y doy mis vueltas con mi familia, o sea que hago todo lo que hace una persona normal".
"Por mi mente y por mis acciones, yo mismo considero que no tengo ningún impedimento y eso me permite vivir mejor. De hecho, el apoyo de mi esposa y mis hijas es muy importante".
Preguntado sobre si no ha pensado en ponerse prótesis en sus manos para facilitar mejor sus actividades diarias, el entrevistado respondió que "sí, pero el costo es grande y está fuera de mi alcance, creo que anda por los 50 mil lempiras cada una".
¿Y con los políticos o los funcionarios no ha probado suerte?. "Todavía no, pero aun así es difícil para las personas humildes, parece que hay que tener un padrino y no lo tengo", dijo.